Colegio Americano de Barranquilla fortalece el talento estudiantil con formación en Periodismo Escolar

Valeria Muñoz Ruíz, Sofía Alejandra Martínez Agudelo y Laura

Como parte de una propuesta educativa que amplía el aprendizaje más allá del aula, el Colegio Americano de Barranquilla brindó a tres de sus estudiantes la oportunidad de vivir una experiencia de formación en el Programa de Formación y Extensión en Comunicación Social y Periodismo – Prensa Escuela 2026-01, desarrollado por la Universidad Autónoma del Caribe en la modalidad Prensa Escuela – Periodismo Escolar / Revista Digital. Esta experiencia fortaleció sus competencias comunicativas y les permitió descubrir nuevas formas de comprender, crear y proyectarse a través de la comunicación.

Las estudiantes Valeria Muñoz Ruíz, Sofía Alejandra Martínez Agudelo y Laura Vanessa Mateus Vásquez recibieron sus certificados durante la ceremonia de graduación realizada por la universidad, evento que reconoció el esfuerzo de jóvenes que culminaron exitosamente este proceso académico orientado al fortalecimiento de competencias comunicativas y ciudadanas.

El liderazgo y compromiso del equipo docente hacen posible que, cada semestre, se identifique y acompañe a estudiantes con potencial para participar en experiencias académicas complementarias que fortalecen sus talentos e intereses. Resaltamos especialmente el trabajo del Departamento de Español, encabezado por las Licenciadas Shirly Domínguez y Aydee Mackenzie, quienes junto con su equipo impulsan oportunidades formativas que enriquecen el desarrollo académico, comunicativo y personal de la comunidad educativa.

Durante el proceso, las estudiantes desarrollaron habilidades en escritura, producción de contenidos, análisis crítico, comunicación efectiva y periodismo escolar, herramientas que fortalecen su capacidad para comprender el entorno, expresar ideas con propósito y participar activamente en escenarios académicos y sociales.

Para el Colegio Americano de Barranquilla, promover este tipo de alianzas educativas representa una oportunidad para ampliar las experiencias formativas de la comunidad estudiantil y conectar el aprendizaje con contextos reales. Estos espacios fortalecen competencias para la vida, impulsan el liderazgo, favorecen la toma de decisiones y permiten que los jóvenes descubran nuevas formas de aportar a la sociedad desde el conocimiento y la comunicación.

Felicitamos a nuestras estudiantes por este importante logro y por representar con excelencia el espíritu Americanista dentro y fuera del aula.

Aprender también ocurre después de clases

Los clubes, semilleros y selecciones deportivas se consolidan como espacios clave para fortalecer habilidades académicas, emocionales, artísticas y de liderazgo en los estudiantes del Colegio Americano de Barranquilla.

Los momentos más significativos de la vida escolar encuentran su lugar mas allá de un cuaderno o una plataforma digital, permaneciendo para siempre en la memoria de un estudiante: el primer gol con la selección del colegio, la primera vez frente a un micrófono en la radio escolar, el ensayo de una obra de teatro, el descubrimiento de una habilidad artística, la emoción de cantar en un coro o el reto de programar un robot.

En el Colegio Americano de Barranquilla creemos que la educación integral se construye dentro y fuera del aula, a través de una formación flexible y conectada con los intereses de los estudiantes. Por eso, los clubes extracurriculares, semilleros y selecciones deportivas hacen parte de nuestra apuesta por formar estudiantes con vocación, liderazgo, pensamiento crítico, creatividad y trascendencia. Además, estos espacios no tienen ningún costo adicional para las familias, porque entendemos que el acceso al arte, el deporte, la ciencia, la cultura y el liderazgo no es un privilegio, sino una oportunidad formativa.

“Cuando un estudiante descubre aquello que le apasiona, el aprendizaje adquiere sentido y propósito. Ahí comienza una formación verdaderamente integral”, afirma la rectora, Mg. Belkys Teherán Estrada.

Cada tarde, después de la jornada académica, el colegio se convierte en un laboratorio vivo. En preescolar, el club de robótica despierta la curiosidad desde los primeros años y demuestra que la tecnología también puede aprenderse jugando. La estimulación musical, la danza y las artes plásticas fortalecen la sensibilidad, la creatividad y la imaginación.

En primaria, espacios como danza, teatro, coro, ensamble musical, robótica, semilleros de líderes, matemáticas e inglés, además de la pastoral estudiantil y las artes plásticas, fortalecen la comunicación, el pensamiento lógico, la creatividad, la identidad cultural y el trabajo en equipo.

“En las primeras etapas escolares, estos espacios permiten que los niños y niñas aprendan desde la experiencia, potencien su creatividad y fortalezcan habilidades sociales y emocionales de manera natural”, explica la Esp. Erika Held, Coordinadora Académica de Preescolar y Primaria.

En bachillerato, los clubes se convierten en escenarios de mayor autonomía y proyección. El club de lectura, la radio escolar, la robótica, el semillero de ciencias, el club de francés, las artes, la danza, el teatro y los espacios culturales fortalecen el pensamiento crítico, la expresión, la investigación, la creatividad y las habilidades comunicativas.

“Buscamos que los estudiantes encuentren escenarios para proyectar sus talentos, fortalecer su autonomía y desarrollar habilidades que serán fundamentales en su vida profesional y personal”, señala el Mg. Harry Donado, Coordinador Académico de Bachillerato.

Los semilleros y selecciones deportivas también son una escuela de vida. Fútbol, baloncesto y voleibol enseñan disciplina, perseverancia, trabajo en equipo y sentido de pertenencia institucional. En el deporte, como en la vida, se crece a través del talento, la constancia y el respeto.

Lejos de ser un complemento menor del currículo, estos espacios permiten que los estudiantes aprendan a liderar, escuchar, servir, crear y descubrir sus propios dones. Allí se forman amistades, se fortalecen hábitos y se despiertan vocaciones.

Por eso, cuando un estudiante elige un club, un semillero o una selección, da un paso hacia su propio descubrimiento. Comprende que sus sueños necesitan disciplina y esfuerzo, y que el aprendizaje no termina cuando suena el timbre.

En el Colegio Americano de Barranquilla seguimos creyendo que una buena educación no solo prepara para el futuro: lo construye día a día. Porque un estudiante que participa en un club o selección no solo ocupa su tiempo: aprende a darle dirección.