Legado educativo que prevalece en la Puerta de Oro de Colombia

La historia del Colegio Americano de Barranquilla está profundamente vinculada al desarrollo social, cultural y educativo de la ciudad. Su origen se sitúa en la segunda mitad del siglo XIX, período en el que Barranquilla comenzó a consolidarse como uno de los principales centros comerciales y culturales del Caribe colombiano. El crecimiento económico, impulsado por la actividad portuaria y la llegada de inmigrantes europeos, caribeños y norteamericanos, generó un ambiente de apertura cultural que favoreció la creación de nuevas instituciones educativas.

En ese momento, el sistema educativo local aún era limitado. Existían pocas escuelas formales y las oportunidades de acceso a la educación eran escasas, especialmente para los sectores populares y para las mujeres. La modernización de la ciudad trajo consigo la necesidad de formar nuevas generaciones con conocimientos en idiomas, comercio, ciencias y cultura general. Fue en ese contexto donde comenzó a gestarse el proyecto educativo que con el tiempo se convertiría en el Colegio Americano de Barranquilla.

Los orígenes de la institución están ligados a la presencia de la Iglesia Presbiteriana y a la labor misionera reformada en Colombia. Entre los personajes clave de esta historia se encuentra el misionero escocés Adam H. Erwin, quien llegó a Barranquilla en 1871. Poco después de su llegada abrió una pequeña escuela para niños de escasos recursos en la entonces llamada Calle California. El objetivo de su labor educativa era sencillo y profundamente significativo: enseñar a los niños a leer, inculcarles valores morales y acercarlos al conocimiento de la palabra de Dios.

La vida de Erwin reflejaba el espíritu de entrega que caracterizó su obra. Vivía en una modesta casa de paja con paredes de adobe y piso de tierra, cultivaba una pequeña huerta para su sustento y complementaba sus ingresos ofreciendo clases de inglés. Algunos padres contribuían con pequeñas pensiones por la educación de sus hijos, mientras que otros no podían hacerlo; sin embargo, la escuela continuó funcionando gracias a su compromiso con la educación y el servicio social.

Con el paso de los años, la iniciativa educativa comenzó a atraer el interés de otros miembros de la comunidad y de misioneros presbiterianos. Hacia finales de la década de 1880 llegó a la ciudad el reverendo Tomás Candor, quien inicialmente tenía previsto continuar su misión en Bogotá, pero decidió permanecer en Barranquilla al reconocer, junto con Erwin, las posibilidades que ofrecía la ciudad para el desarrollo de la obra religiosa y educativa.

Por esa misma época, el cónsul de los Estados Unidos en Barranquilla trajo desde su país a una institutriz para la educación de sus hijos, la señorita María Franks. Algunos vecinos comenzaron a enviar también a sus hijas a recibir clases con ella. Con el tiempo, la comunidad empezó a referirse a este grupo educativo como “el colegio de los americanos”, denominación que terminaría dando nombre a la institución.

Así surgieron dos proyectos educativos complementarios: uno dirigido a varones, inspirado en la escuela fundada por Erwin, y otro orientado a la educación de las niñas, que posteriormente sería conocido como el Colegio Americano para Señoritas. Tras el fallecimiento de Adam H. Erwin el 13 de marzo de 1889, su obra educativa fue organizada formalmente y continuada por otros educadores comprometidos con su legado.

En febrero de 1899 se dio un paso decisivo para la continuidad del proyecto educativo cuando se reabrió oficialmente el Colegio Americano para Varones en la esquina de la Avenida 20 de Julio con la calle Santander. La institución quedó bajo la dirección del señor Alfred Story, quien contó con la valiosa colaboración de la señorita Martha Bell Hunter. Story dirigió el colegio hasta 1901, año en que fue sucedido por el reverendo Walter S. Lee, quien permaneció en la dirección durante dos décadas, hasta 1921, consolidando la estructura académica y administrativa del plantel.

Posteriormente asumió la dirección del Colegio Americano para Varones el doctor Guillermo E. Vanderbilt, quien estuvo al frente de la institución durante dieciocho años, hasta 1939. Su gestión contribuyó al fortalecimiento académico del colegio en un período en el que Barranquilla continuaba creciendo como centro comercial y cultural del país.

Paralelamente, el Colegio Americano para Señoritas experimentaba también un proceso de crecimiento. A pesar de las dificultades propias de la época, en 1922 logró establecerse en un espacio más amplio y de su propiedad conocido como “La Esperancita”, ubicado en la Avenida Olaya Herrera con la calle Felicidad. En este lugar se construyeron varios edificios, entre ellos uno llamado El Recuerdo y posteriormente El Hogar, conformando un conjunto educativo que con el tiempo se convirtió en un referente de la educación femenina en la ciudad.

La dirección del Colegio Americano para Señoritas también estuvo marcada por importantes liderazgos educativos. Tras la gestión inicial de María Franks, asumió la dirección la señorita Martha Bell Hunter, quien contó con el apoyo de las educadoras Esther Buxton, Jessie Scott y Leila Quinby. Su trabajo fue fundamental para el desarrollo académico y organizativo de la institución.

En 1923 asumió la dirección del colegio la señorita Ellen A. Tompkins. Durante su gestión colaboraron activamente las educadoras Isabel Manjarrés, Ruth Bradley, Miriam B. Dickason y Lois Blair. Este período se caracterizó por el fortalecimiento de la vida académica y cultural del plantel.

Uno de los logros más significativos de esta etapa fue la creación de la asamblea estudiantil, iniciativa impulsada por Isabel Manjarrés que promovía la participación y el liderazgo entre las estudiantes. A ella también se le atribuye la fundación de la biblioteca escolar bajo el nombre de Liga del Buen Hablar, así como la creación de la Sociedad Cooperación, Amistad y Solidaridad (C.A.S.), una organización destinada a fortalecer los vínculos entre las exalumnas y la institución.

Durante la primera mitad del siglo XX el Colegio Americano continuó ampliando su oferta educativa. En 1909 el Colegio Americano para Varones otorgó el grado de Cultura General a su primera promoción de estudiantes que habían completado cinco años de estudios secundarios, equivalentes al bachillerato moderno. En 1922 el Colegio Americano para Señoritas otorgó el mismo título a su primer grupo de graduadas. A partir de entonces ambas instituciones comenzaron a incluir estudios de comercio dentro de sus programas académicos, respondiendo a las necesidades económicas de una ciudad en expansión.

Tras la dirección de Vanderbilt, el colegio pasó a ser dirigido por el señor Fred J. Plachy, quien adoptó los programas oficiales del gobierno para la aprobación del bachillerato y los estudios comerciales. Plachy es recordado en la historia de Barranquilla como el pionero del baloncesto en la ciudad, deporte que encontró en el Colegio Americano uno de sus primeros espacios de práctica y difusión.

En la década de 1940 la institución vivió un momento decisivo con la llegada a la dirección del Colegio Americano para Varones del doctor Manuel Catalino Escorcia, quien se convirtió en el primer director colombiano del plantel. Su gestión, desarrollada entre 1940 y 1947, representó un importante paso hacia la nacionalización de la dirección educativa. La esencia de su labor quedó sintetizada en una frase que reflejaba el espíritu formativo del colegio: “Hacer hombres para la patria y ganar corazones para Dios.”

En el Colegio Americano para Señoritas asumió la dirección la señorita Miriam Dickason, educadora que con su preparación académica y dedicación contribuyó de manera decisiva al progreso del plantel y al fortalecimiento del sistema educativo de la institución.

Durante estas décadas el colegio continuó consolidándose como una de las instituciones educativas más importantes de Barranquilla. Con el paso del tiempo, el crecimiento de la matrícula y el desarrollo urbano de la ciudad hicieron necesario ampliar las instalaciones y modernizar la infraestructura. En 1960 el Colegio Americano para Varones se trasladó desde su antigua ubicación —donde hoy se encuentra la Primera Iglesia Presbiteriana— hacia su actual sede en la carrera 38, conocida como la Avenida de los Estudiantes. Posteriormente, en 1969, las secciones masculina y femenina se integraron en una sola institución, unificando su estructura académica y administrativa.

En las décadas siguientes el colegio continuó ampliando su oferta educativa. En 1971 se fundó la sección de preescolar, y en 1975 se estableció una jornada adicional en horario de la tarde para ampliar el acceso a la educación.

A lo largo del siglo XX el Colegio Americano no solo se destacó por su formación académica, sino también por su aporte al desarrollo cultural, deportivo y social de Barranquilla. Sus estudiantes participaron activamente en actividades artísticas, deportivas y científicas que fortalecieron la formación integral promovida por la institución.

Entre las décadas de 1980 y 1990 el colegio consolidó su prestigio académico a nivel regional y nacional, destacándose en programas culturales como los coros infantiles y juveniles, en clubes de lectura y artes, así como en equipos deportivos de fútbol, baloncesto y voleibol.

El impacto del Colegio Americano también se refleja en la trayectoria de sus egresados. A lo largo de su historia la institución ha formado líderes que han contribuido al desarrollo del país en distintos campos. Entre ellos se encuentran figuras como Ernesto Cortissoz, pionero de la aviación colombiana; Orlando Fals Borda, reconocido sociólogo y científico social; Álvaro Cepeda Samudio, destacado escritor y periodista; y Esthercita Forero, compositora emblemática del Caribe colombiano. Junto a ellos se suman numerosos profesionales, artistas, deportistas y líderes sociales que han dejado una huella significativa en la vida cultural y política de Colombia.

Hoy, al celebrar 137 años de trayectoria y más de 17.000 egresados, el Colegio Americano de Barranquilla continúa siendo una institución educativa de referencia en la región Caribe. Su modelo educativo combina formación bilingüe, valores éticos, liderazgo social y excelencia académica. Además, ha obtenido certificaciones internacionales de calidad como el modelo EFQM, que respaldan su compromiso permanente con la innovación y la mejora institucional.

Desde su origen como una pequeña escuela fundada por un misionero comprometido con la educación de los más necesitados hasta su consolidación como una institución de prestigio nacional, el Colegio Americano ha desempeñado un papel fundamental en la historia educativa de Barranquilla. Su legado demuestra que la educación, cuando se fundamenta en valores, visión y compromiso social, puede convertirse en una fuerza transformadora capaz de impactar positivamente a una ciudad, una región y un país entero.

Fuentes:

Figueroa, Claudia; Herrera, Aníbal; Romero, Lanieth.
Colegio Americano: ciento nueve años de presencia en Barranquilla.
Universidad Simón Bolívar.

Minski, Samuel; Stevenson Samper, Adlai.
Barranquilla: Historia, crónicas y datos esenciales.

Camacho Navarro, Enrique.
Gomes Casseres y su Banana Series (1907-1920).

El HeraldoLa historia que guardan los colegios más antiguos de Barranquilla.

El Heraldo136 años de excelencia e innovación del Colegio Americano.

Historia oficial del Colegio Americano.

El Colegio Americano para Señoritas: una revolución silenciosa en la educación femenina del Caribe colombiano

A finales del siglo XIX, cuando las oportunidades educativas para las mujeres en el Caribe colombiano eran escasas y socialmente restringidas, surgió en Barranquilla una propuesta audaz que buscaba formar mujeres con pensamiento crítico, sólida preparación académica y firmes convicciones éticas. En ese contexto nació el Colegio Americano de Barranquilla, fundado en 1889 por la misión presbiteriana, que incorporó de manera formal la formación académica de mujeres en una época en la que esta posibilidad era excepcional.

Más que una extensión del proyecto educativo masculino, el Colegio Americano para Señoritas representó una verdadera declaración cultural. Inspirado en los principios de la tradición reformada y en la convicción de que toda persona debía aprender a leer, pensar y discernir por sí misma, el proyecto asumió que educar a la mujer constituía una apuesta estratégica por el desarrollo social.

En un contexto donde muchas instituciones femeninas limitaban su currículo a la formación doméstica y moral, el colegio ofreció educación secundaria completa, enseñanza de idiomas y una apertura hacia una visión más amplia del mundo. Esta propuesta académica amplió el horizonte de generaciones de mujeres en una ciudad que comenzaba a consolidarse como eje comercial y cultural del Caribe.

Un hito significativo ocurrió en 1922 con la primera graduación femenina. Más allá del logro académico, este acontecimiento simbolizó el reconocimiento público de la mujer como sujeto intelectual y profesional en la vida urbana de Barranquilla. Décadas antes de que el voto femenino fuera reconocido en Colombia en 1954, la institución ya formaba mujeres con pensamiento crítico y vocación de liderazgo.

Con el paso del tiempo, el impacto de esta iniciativa se hizo evidente. Egresadas del colegio participaron activamente en la vida cultural, empresarial y educativa de la región. Entre ellas se destaca Esthercita Forero, conocida como la “Novia de Barranquilla”, cuya trayectoria artística contribuyó a consolidar la identidad cultural de la ciudad a nivel nacional e internacional.

En este sentido, el legado del Colegio Americano para Señoritas radica en haber contribuido a transformar la narrativa social sobre el papel de la mujer. De ser vista principalmente como receptora de instrucción, pasó a reconocerse como protagonista activa en la construcción cultural, económica y espiritual de su entorno.

La Comparsa Americanista ganó el Trofeo Joselito Carnaval de Oro 2026

La Comparsa Americanista del Colegio Americano de Barranquilla fue galardonada con el Trofeo Joselito Carnaval de Oro 2026, en reconocimiento a su destacada participación en las festividades del Carnaval y a su valioso aporte artístico y cultural.

Este importante logro es el resultado del proceso formativo y del compromiso demostrado por las 28 estudiantes que conforman la primera comparsa americanista, la cual debutó con éxito en el desfile infantil Herederos del Patrimonio, realizado en el complejo urbanístico Alameda del Río y organizado por el Carnaval de la 44.

Entre tanto, la comparsa desfiló en la Batalla de Flores del Recuerdo, recorriendo 3,3 kilómetros al ritmo de la danza. Durante todo el trayecto, las integrantes, lucieron vestuarios de fantasía destacando los colores vivos de la Institución, bailaron con entusiasmo y alegría.

Por su parte, la docente de danza, Ruth Serpa, manifestó que, «esta experiencia representó una oportunidad significativa para dar a conocer el proceso artístico de las estudiantes, especialmente al ser la primera vez que participaban como comparsa, lo que constituyó un gran logro dentro de su formación”. Asimismo, destacó el fortalecimiento de habilidades como la disciplina, el compromiso, el trabajo en equipo y la seguridad escénica.

La participación en estos espacios culturales favoreció el reconocimiento y la valoración de la identidad cultural, permitiendo a las estudiantes comprender la importancia del Carnaval como manifestación artística y patrimonio cultural. Este proceso contó, además, con un importante espacio de visibilidad en Telecaribe y medios locales, reafirmando el talento de las participantes y consolidando la Comparsa Americanista como un proyecto de crecimiento integral, basado en valores como el respeto, la responsabilidad y la confianza.

Desde el Colegio Americano, valoramos, resaltamos y felicitamos a las familias de las integrantes del grupo artístico por su apoyo incondicional en cada presentación. Ustedes también reciben el galardón a través de sus hijas; de este modo, hacen parte del Orgullo Americanista.

Revive la presentación de la comparsa en nuestro canal de YouTube: https://youtu.be/LIy371wuCDA

La Promoción 2025 del Colegio Americano de Barranquilla culmina su formación con tres títulos académicos

El Colegio Americano de Barranquilla hace historia al otorgar, por primera vez, tres títulos académicos a sus estudiantes, reafirmando su compromiso con una educación integral y de proyección internacional. En un hecho sin precedentes, la institución entregó los títulos de Bachiller Académico, Dual Diploma y SENATIC, consolidando un modelo formativo que responde a los retos del mundo actual y a las exigencias de una educación global.

Gracias a una alianza estratégica con Santillana, Richmond Solution for High School y la institución Advantages School International, ubicada en Reno, Nevada (Estados Unidos), siete estudiantes obtuvieron la certificación internacional Dual Diploma, ampliando sus oportunidades académicas y profesionales a nivel internacional. Este logro representa un avance significativo en la internacionalización del currículo y en la formación bilingüe y competitiva de los estudiantes americanistas.

De igual manera, en alianza con el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), el Colegio Americano de Barranquilla graduó a 29 estudiantes como Técnicos en Programación para la Analítica de Datos, fortaleciendo sus competencias tecnológicas y su preparación para el mundo laboral. La Promoción 2025 se destaca así por su visión de futuro, su excelencia académica y su capacidad para asumir los desafíos de una sociedad cada vez más digital y globalizada.

Formar para Transformar: el Legado de Alidis Maza Mieles

Alidis Maza Mieles es una destacada educadora cuya vida ha estado marcada por una vocación pedagógica temprana y profundamente humanista.

Su decisión de ser maestra nació en su niñez, cuando cursaba cuarto grado de primaria, experiencia que despertó en ella una sensibilidad permanente hacia la enseñanza y la formación. Desde entonces, orientó su vida académica hacia la pedagogía como un proyecto de realización personal, profesional y social.

Alidis es bachiller normalista y posteriormente obtuvo el título de Licenciada en Pedagogía Infantil, al que sumó una Maestría en Educación y especializaciones en Estudios Pedagógicos, Proyectos Educativos y Currículo y Sistemas de Enseñanza, complementadas con numerosos diplomados nacionales e internacionales. Su sólida formación evidencia un compromiso constante con el aprendizaje, la actualización profesional y la excelencia en el ejercicio educativo.

Su vinculación con el Colegio Americano de Barranquilla comenzó en 1993 desempeñándose como estudiante en práctica de los niveles prejardín y transición. Un año después, en 1994, asumió su primera responsabilidad como docente de educación primaria, destacándose por su compromiso profesional, liderazgo pedagógico y su capacidad para orientar procesos formativos. Su desempeño la llevó a ocupar roles de creciente responsabilidad institucional por lo que en el 2013 fue nombrada Coordinadora de Básica Primaria; en 2016 asumió la Dirección Académica General; y desde 2019 ejerce la Rectoría, función que desarrolla con convicción, visión estratégica y profundo sentido de misión educativa.

Paralelamente, desde 1995 ha desplegado una sólida y reconocida trayectoria en la educación superior, vinculada al entonces CIAC –hoy Corporación Universitaria Latinoamericana (CUL) como docente, asesora de programas, orientadora de semilleros de investigación y miembro de los comités Curriculares y de Prácticas. Su aporte ha sido fundamental para la consolidación de programas de licenciaturas, el fortalecimiento de la investigación formativa y la calidad académica de la institución.

Uno de los hitos más representativos de su carrera fue su participación en un programa del Ministerio de Educación Nacional dirigido a garantizar acceso a formación profesional para adultos mayores en la región Caribe. Como parte del equipo docente, recorrió municipios acompañando académicamente a personas que, ya en la tercera edad, buscaban profesionalizarse. Esta experiencia enriqueció su visión humanista de la educación, entendida como una posibilidad permanente de dignificación, crecimiento y nuevas oportunidades para cualquier ser humano en cualquier momento de su vida.

A lo largo de más de tres décadas de servicio educativo, Alidis Maza Mieles reconoce que sus mayores aprendizajes han surgido en los mismos escenarios donde ha enseñado. Las aulas, los procesos institucionales, los equipos docentes y las comunidades han sido para ella verdaderas escuelas de vida. Su experiencia le ha permitido construir una filosofía educativa centrada en la humanidad, el encuentro y la conciencia de que un maestro nunca está terminado, siempre crece en la interacción con los otros y se transforma junto a quienes acompaña.


Para las nuevas generaciones de educadores y colaboradores, su mensaje es claro: “Hay que vivir la docencia con pasión y con amor, porque el día en que alguien deje de encontrar gozo en su labor, debe renunciar; no solo por su propia tranquilidad, sino porque quien ha perdido el sentido de su vocación, también pierde la posibilidad de ofrecer a otros las condiciones necesarias para aprender y crecer”. En esta premisa se refleja la ética profunda que orienta su ser y su hacer, tanto en la labor pedagógica como en la vida misma.

Hoy, su mayor orgullo es haber visto materializada su vocación, haber servido a niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, y haber construido un hogar guiado por los valores aprendidos tanto en su familia de origen como en los espacios educativos donde se ha formado, contribuido y transformado.

Por su trayectoria ejemplar, su aporte decisivo al desarrollo educativo de la ciudad y la región Caribe, su coherencia ética, su liderazgo inspirador y el impacto formativo de su labor en miles de vidas, Alidis Maza Mieles es plenamente merecedora de la Medalla Barrancas de San Nicolás, reconocimiento reservado para quienes han honrado con excelencia, servicio y vocación el desarrollo y la grandeza de Barranquilla.

Educar para Pensar: Innovación, Tecnología y bienestar en el Colegio Americano de Barranquilla

En un mundo donde la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad para detenernos a pensar, la educación se convierte en el espacio esencial para reconectarnos con lo humano. En el Colegio Americano de Barranquilla, creemos que enseñar va más allá de transmitir conocimiento: significa formar mentes críticas, corazones conscientes y ciudadanos capaces de transformar su entorno.

En la década de los 80, se inició un proceso importante para la humanidad, se introdujo al mundo la telefonía celular a nivel comercial. Esto cambió radicalmente la manera en cómo se da la comunicación y como los jóvenes y adultos, perciben el mundo. Acortó distancias y tiempos. Permitió a madres sentir cerca a sus hijos y maravilló a la sociedad con aquello que no creía posible. Sin embargo, este avance que ha traído tantas facilidades y cosas buenas pronto comenzó a generar también una dependencia tecnológica que hasta el día de hoy y en conjunto con avances significativos de la también lanzada en 1983 Internet (International Net), ha llegado a establecer nuevos modelos de investigación, desarrollo y elaboración en las actividades diarias de todos los seres humanos.

Estos cambios que en su mayoría tienen su base en el manejo y el acceso a la información a través de las diferentes redes sociales, plataformas de video, streaming y comunidades virtuales, han tenido un impacto considerable en los adolescentes, y en la manera en cómo ven el mundo. Así mismo, los padres y madres en la necesidad de la inmediatez digital y la velocidad de pensamiento acuden a dispositivos como solución a situaciones de la vida cotidiana sobre las que no se tenía antecedentes y por tanto no se tiene un manejo establecido.

De allí la importancia de que la familia y la escuela sean agentes de influencia en la introspección y la criticidad de sus hijos y estudiantes. Más aún, que los cuidadores de los jóvenes sepan elegir espacios de aprendizaje que desarrollen pensamiento crítico y autoconocimiento. Reconociendo la importancia del desarrollo socioemocional, el Colegio Americano de Barranquilla cuenta con un equipo especializado llamado “Ser Bien Estar”, que acompaña de manera cercana y constante a cada estudiante. Este se enfoca en cultivar la inteligencia emocional, promover la resiliencia y fortalecer las relaciones sanas, entendiendo los cambios propios de la adolescencia.

Este proceso se articula mediante grupos focales con estudiantes, espacios de formación con familias y estrategias como “Expertos al aula”, abordando temas como protección de la identidad digital, ciberseguridad y resolución de conflictos entre pares. Estas acciones buscan fortalecer la comunicación familia–escuela y brindar herramientas para el desarrollo integral de los estudiantes. Desde lo académico, los docentes fomentan la observación, la experimentación y la formulación de hipótesis a través de experiencias significativas de aprendizaje, como la creación de productos orgánicos, proyectos de inclusión y el aprendizaje del braille.

El Colegio Americano de Barranquilla impulsa además la cultura Maker, fomentando la creatividad, el trabajo colaborativo y la innovación tecnológica a través de disciplinas como robótica, electrónica y diseño 3D. Así, la institución fortalece el pensamiento crítico y la resolución de problemas reales, desarrollando en sus estudiantes empatía, razonamiento lógico y sentido de pertenencia. En un mundo cada vez más digital, el colegio invita a reflexionar: ¿Qué clase de escuela quieres para tus hijos?

Escrito por: Psicól. Harry Donado – Asesor Escolar.

Feria Americanista 2025: Un día lleno de talento, innovación y creatividad

El Colegio Americano de Barranquilla se convirtió en un escenario de aprendizaje vivo durante la esperada Feria Americanista, una jornada que reunió a estudiantes, docentes y familias en torno al conocimiento, la creatividad y la innovación. Desde las primeras horas del día, los pasillos se llenaron de color, entusiasmo y curiosidad, mientras los estudiantes presentaban con orgullo los resultados de un año de investigación y trabajo interdisciplinario. En las diferentes áreas —ciencias, matemáticas, biología, química, ciencias sociales y deporte— se expusieron proyectos, experimentos y estrategias pedagógicas que reflejaron el compromiso de la institución con una educación integral y significativa.

Entre los múltiples espacios, destacaron los prototipos de robótica, los proyectos científicos y una exhibición de productos elaborados por los estudiantes, como vinos, jabones, cremas, champús y velas artesanales. Además, el dominio del inglés y el francés se hizo notar con presentaciones gastronómicas y un encantador café parisino, donde los asistentes pudieron disfrutar de preparaciones típicas y demostraciones culturales que evidenciaron la habilidad comunicativa y la sensibilidad artística de los alumnos.

La feria también ofreció juegos lúdicos, demostración de la disciplina Tekwondo, emprendimientos estudiantiles y las siempre refrescantes bebidas aromáticas de la Huerta Escolar, símbolo del compromiso del colegio con la sostenibilidad y el aprendizaje experiencial.

¿Por qué elegir un colegio que enseña a pensar?

La escuela es el segundo hogar de niños y niñas; es donde pasan gran parte del tiempo aprendiendo, desarrollando sus competencias cognitivas, comunicativas y socioafectivas; adquieren valores, normas, forjan vínculos con personas diferentes a las de su núcleo familiar, enfrentan retos que los llevan adquirir autonomía y en general sientan las bases que les permitirán desenvolverse en sociedad con responsabilidad social.

De allí la importancia de elegir el colegio adecuado, en un momento en que las ofertas son tan variadas como atractivas, es indispensable preguntarte ¿Qué quieres para tu hijo?, ¿Cuál es el colegio más adecuado para que mi hijo sea feliz mientras aprende?

La elección debe ser el resultado de una reflexión profunda que abarque aspectos pedagógicos, didácticos, la formación en valores, la estructura y servicios complementarios, entre otros.

Conocedores de la importancia que tiene enseñar a niños y niñas a pensar, las metodologías de enseñanza en el Colegio Americano se basan en el constructivismo, se centran en el estudiante como protagonista de su propio aprendizaje. Este enfoque, que promueve el desarrollo del pensamiento crítico, se aleja de la tradicional instrucción vertical para abrazar un paradigma donde el conocimiento se construye activamente.  De este modo, no solo se enseñan contenidos, sino que también se fomenta en los estudiantes la capacidad de pensar, analizar y cuestionar.

Desde el enfoque pedagógico de Enseñanza para la Comprensión, se promueve el trabajo colaborativo, el cual mejora la productividad al permitir compartir conocimientos, facilita contar con diferentes perspectivas, fortalece el compromiso y el sentido de pertenencia, y desarrolla habilidades sociales al promover la comunicación, la confianza y el aprendizaje mutuo en un ambiente de respeto y apoyo. 

Así mismo la resolución de problemas y el aprendizaje basado en proyectos promueven la investigación y recopilación de información, la colaboración, la toma de decisiones, resuelven conflictos y presentan sus hallazgos, aplicando así sus conocimientos de forma práctica y significativa; por ejemplo, la realización de medidores para fomentar el uso responsable del agua.

Otra estrategia clave es el uso de preguntas abiertas y el diálogo socrático, en rutinas de pensamiento, mediante la formulación de preguntas que invitan a la reflexión, como «¿Por qué crees que eso sucedió?» o «¿Qué pasaría si…?» “¿Qué significa para ti?” ¿De qué otra manera podría ser? este tipo de interrogantes estimula a los estudiantes a ir más allá de la superficie y a conectar ideas, desarrollando su capacidad de inferir, deducir y razonar de manera autónoma.

La implementación de estas metodologías tiene un impacto significativo en los estudiantes del Colegio Americano que no solo adquieren conocimientos, sino que también desarrollan habilidades cruciales para el siglo XXI: autonomía, creatividad, resiliencia, capacidad de resolución de problemas.

La necesidad de presentar y defender sus ideas en el aula fortalece su confianza y asertividad, mientras que enfrentar desafíos sin una única respuesta correcta cultiva su resiliencia y adaptabilidad.  Estas competencias se integran en cada actividad, asegurando que los estudiantes no solo sean académicamente competentes, sino también social y emocionalmente inteligentes.

¿Por qué elegir un colegio que enseña a pensar, como el Colegio Americano? Porque en un mundo que invita a imitar, a repetir fórmulas y a alinearse a las tendencias del momento, pensar es un acto de rebeldía contra ese sistema. Como lo expresó el influyente teólogo, pensador y pedagogo protestante Juan Amos Comenio: «la educación adecuada de los jóvenes no consiste en atiborrarles la cabeza con un cúmulo de palabras, oraciones e ideas tomadas de varios autores» [sino más bien de] «abrir su entendimiento al mundo exterior, para que fluya un arroyo de sus propias mentes».

Por: Alba Guzmán, Coordinadora de Preescolar y Primaria.

Estudiantes Americanistas se destacan en arte, cultura y ciencia

Colegio Americano de Barranquilla celebra con orgullo los logros alcanzados por sus estudiantes en diferentes escenarios artísticos y académicos, dejando en alto el nombre de la institución.

En el Festival de Pequeñas Estrellas, realizado en el Colegio María Auxiliadora, las talentosas integrantes del Club de Danzas de Primaria alcanzaron el segundo puesto en la categoría infantil modalidad libre, demostrando disciplina, pasión y compromiso. Nuevamente el grupo se presentó en el Festival de Danza “Así se Baila”, organizado por el Colegio Buen Consejo, donde obtuvieron el tercer lugar, confirmando el talento artístico que caracteriza a la comunidad Americanista.

Por otra parte, estudiantes de décimo grado (10º) se destacaron en la final del Skill Challenger Cohetería 2025, organizado por la Alcaldía de Barranquilla, en el que participaron más de 50 instituciones educativas entre públicas y privadas. En su primera participación, el Colegio Americano obtuvo el tercer puesto, tras una sobresaliente actuación desde la primera ronda. Este logro fue posible gracias al liderazgo de los estudiantes, el acompañamiento de los docentes Vladimir Molina y Eliana Borja.

Estos reconocimientos reflejan la formación integral que promueve el Colegio Americano de Barranquilla, donde la excelencia, los valores y el talento florecen en cada escenario.