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NUESTRA REFLEXIÓN DE LA SEMANA. 7 -13 DE SEPTIEMBRE
¿POR QUÉ LOS MALOS PROSPERAN Y LOS JUSTOS SUFREN PRIVACIONES?
Así
son los malvados: siempre seguros acumulan riquezas. Entonces, ¿para
qué purifico mi conciencia y me lavo las manos como inocente? ¿Para qué
aguanto yo todo el día y me corrijo cada mañana?... Meditaba yo para
entenderlo, pero me resultaba muy difícil, hasta que entré en el
misterio de Dios y comprendí el destino de ellos. (Salmos 73: 12-17)
Las preguntas del salmista son las preguntas de mucha gente hoy: ¿Por qué los malvados parecen seguros y tienen riqueza? ¿De qué sirve vivir una vida intachable padeciendo privaciones? La religión, un ámbito natural de discusión de estos cuestionamientos éticos, ha esquivado la respuesta. En algunos casos, ha satanizado la riqueza y exaltado la pobreza como condición ideal para acceder a los “bienes espirituales”; en otros, ha promocionado la prosperidad financiera como señal de bendición y retribución de Dios por el fiel cumplimiento de sus preceptos. Al salmista no le satisfacen las respuestas tradicionales de la religión, pero tampoco encuentra respuesta en la racionalidad humana, se ha esforzado por encontrar la solución indagando y reflexionando: »meditaba yo para entenderlo», pero en esta tarea también ha fracasado.
Era necesaria la inconformidad con la verdad dogmática y el fracaso de su racionalidad para que el salmista se abriera a una visión nueva, no conquistada por él, sino regalada por Dios. Entra en el misterio de Dios y encuentra una respuesta en la contemplación y no solo en la meditación. Dios le abre los ojos para que levante su mirada con una perspectiva nueva, más alta y de mayor alcance (lea salmos 73). Comprende que Dios ha puesto los bienes de la creación para sostener la vida de todas las criaturas y quienes se apropian de los bienes de todos y hacen violencia sólo obtienen su desprecio. Vivir y defender los valores y principios humanos tiene un sentido realización humana y de aceptación y bendición por parte de Dios.
ORACION: Señor, abre nuestros ojos para que podamos ver más allá de las apariencias de este mundo y trabajar cada día por la justicia y la paz.
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