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NUESTRA REFLEXIÓN DE LA SEMANA - 31 DE AGOSTO - 06 DE SEPTIEMBRE
CONFIANZA EN DIOS Y POTENCIALIDAD HUMANA
Los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse (Isaías 40: 31)
El águila llevó a su crío hacia el borde del nido. Su corazón temblaba por sus emociones conflictivas… “¿Por qué la emoción del vuelo tiene que empezar con el miedo a caer?”… Su nido estaba localizado en lo más alto de una montaña rocosa. Abajo, sólo había aire para sostener las alas de cada hijo. “¿Será posible que esta vez no vaya a funcionar?” -pensó ella-. Su misión maternal estaba casi completa pero aún quedaba una última tarea: ¡el impulso!…Hasta que sus hijos no descubrieran sus alas, no tendrían un sentido sus vidas. Hasta que no aprendieran a volar, ellos no comprenderían el privilegio de haber nacido “águila”. El impulso era el regalo más grande que como madre les podría ofrecer, era el acto supremo de amor ...Y entonces, los fue empujando uno a uno fuera de su nido… y todos volaron. (David Mc Nally)º
"Todo conocimiento es un modo de vivir", dice Humberto Maturana. Uno aprende el mundo que uno vive. Nadie puede vivir la vida por otra persona. El autoritarismo de nuestra cultura, que se expresa a veces en sobreprotección, crea personas sumisas, dependientes, con necesidad de control externo. La confianza en Dios debe expresarse como confianza en las potencialidades de cada ser humano. Como el águila, debemos asumir que el acto supremo de amor es dar a las personas que están bajo nuestro cuidado el impulso que les permita descubrir sus alas y levantar su propio vuelo con un sentido de autonomía y la libertad.
ORACIÓN: Ayúdanos, Señor, a superar nuestros miedos y a saltar al vacío de la vida sabiendo que tú sostienes nuestras alas. Amén.
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